♥Our Beatles Story
Capítulo 5

Hacía rato que había oscurecido, Paul no sabía cómo era posible que Eve le hubiese metido prisa para irse a su nueva casa. Parecía como si no hubiese disfrutado de la ceremonia en absoluto. En cambio, para él había sido maravillosa. A Eve le quedaba muy bien el vestido y cuando la vio entrar en la iglesia creyó ver un ángel. Luego en el baile habían bailado pegados el uno al otro, igual que John y Rose. Ahora estaba mirando la ventana mientras Eve se preparaba para irse a la cama, espera que algún día ella le ame tanto como él la ama a ella, pero hasta entonces esperará. Alguien se acerca sigilosamente a él y le abraza por la espalda, con un susurro le dice “hoy es nuestra noche de bodas”. Él se gira y la besa apasionadamente en la boca. Ella le coge del brazo y le lleva a la habitación donde reposan sobre la cama la ropa de ella. Eve cierra las cortinas, y enciende la luz. Hasta ese momento Paul no se había dado cuenta de lo que llevaba puesto, o mejor dicho, lo que no llevaba puesto. Estaba completamente desnuda a excepción de la ropa interior. Él llevaba puesto un pijama azul de rayas blancas. Ella se acercó a él y le desabrochó la camisa, luego deslizó las mangas de esta por sus hombros, dejándole el torso desnudo. Lo acarició y le besó del cuello a la barriga con pequeños besitos que apenas le hacían unas pocas cosquillas. Él le rodeó la cintura y le desabrochó el sujetador, ahora estaban libres, sueltas y esponjosas. Paul las apretaba con suavidad y le pellizcó delicadamente un pezón. Eve metió una mano por dentro de los pantalones y le acarició. Él la mira, la besa y la tira en la cama. Ella le atrajo e hicieron el amor. Pegados el uno al otro, disfrutándose, saboreándose y divirtiéndose, pero sobre todo expresando amor. Rodeados de sábanas blancas en una habitación de color azul clarito, se fundieron él uno en el otro, amándose.


George dejo de tocar y la miró, estaba recostada en la cama con los ojos abiertos y sonriendo. Una fuerte alegría le inundó el cuerpo, sus ojos se humedecieron y durante unos segundos estuvo ahí pasado mirándola como si de un ángel se tratase.

- ¿Qué ha pasado?- dijo Agnes con una voz ronca y débil.

Miraba la habitación blanca con sumo interés, preguntándose dónde estaba. George salió corriendo por la puerta, dejándola completamente sola por primera vez en mucho tiempo. 

Debían haber pasado unos cinco o diez minutos cuando un hombre con bata blanca entro en la habitación. Se acercó a ella y, con una pequeña linterna, revisó sus constantes.

- Bueno Agnes, parece que ha ocurrido un milagro, estas perfectamente.

Agnes le miró con cara extraña.

- ¿Por qué? ¿Qué ha pasado? – le preguntó- ¡Ay! – se llevo la mano a la cabeza porque la sentía dolorida, con lo que descubrió que le habían puesto una venda.- Me duele la cabeza.

- Bueno, eso es normal, - dijo el médico- te diste un buen golpe al caerte por las escaleras – y le dedicó una abierta sonrisa.

- ¿De qué se ríe?

- Estoy contento de a ver salvado al menos a uno de mis pacientes.

- ¿Es qué ha perdido alguno?

El médico se puso serio.

- Bueno… es que… he perdido a su bebé.

Agnes se llevó rápidamente la mano a la barriga. La encontró totalmente plana y sin vida alguna dentro. Su pequeño bebé había muerto, en cambio, ella se había salvado, ¿por qué? No lo sabía, como tampoco sabía cómo le podía amar sin haber visto nunca a esa persona, solo sabiendo de su existencia. Le pidió amablemente al médico que se fuera y se puso a llorar en su almohada hasta que el sueño la venció.


Las horas pasan en un silencio absoluto, ninguno de los dos tiene fuerzas para pronunciar palabra alguna. George está contento por un lado pero por otro le duele vela tan triste. Agnes estaba completamente destrozada, ni siquiera podía llorar hasta desahogarse por completo, cuando uno está muy triste las ganas de llorar se esfuman y lo único que se quiere es estar callada pensando, aunque eso hace que el dolor se intensifique. 

La puerta se abrió y empezaron a entrar un montón de gente, al principio no los distinguían bien, pero al final se dio cuenta que eran sus amigos, su familia adoptada, dado los problemas que tenía con su familia verdadera. Los primeros fueron John y Rose, estaban muy pegados y sus manos se habían confundido de bolsillo, la de Rose estaba en el pantalón de John y la de este en el de ella. Luego entraron Paul y Eve cogidos de la mano. Después Stuart que abrazaba a Judith pasándole un brazo por encima del hombro. Y por último, y lo más sorprendente, una extraña abrazada por Ringo, quién era ella, es que acaso ya la habían reemplazado. Bueno los demás del grupo la miraban con desprecio a sí que no tenía de que preocuparse, no había sido reemplazada. Volvió a mirarlos a todos, al parecer en el tiempo en el que había interpretado el papel de bella durmiente había pasado muchas cosas, todos se habían emparejado, era eso una señal para que ella también lo hiciera con George. Se incorporó en la cama le dijo que se acercase y le beso, todos irrumpieron en aplausos. 

- Bueno creo que nos tenéis que contar muchas cosas.- Dijo Eve intrigada- ¿qué habéis hecho en nuestra ausencia para que haya tanta pasión entre vosotros dos?

- Creo que las que tenéis que ponerme al día sois vosotras, ¿qué ha pasado aquí?- dice Agnes.

Eve y Rose se separan de sus respectivas parejas y se acercan a verla para darle un abrazo colectivo. Mientras se lo dan los demás asistentes al espectáculo de la amistad se van, dejándolas solas, tienen muchas cosas que contarle y ponerle al día de todo.

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